Programa de Rehabilitación de la Fundación Girasol
LA DROGADICCIÓN ES UNA ENFERMEDAD DEL
CEREBRO QUE SE PUEDE TRATAR.Nora D.Volkow,M.D (Dirta del NIDA)
El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo.Esta masa de materia gris y blanca, se encuentra en el centro de toda actividad humana.
Las drogas son sustancias químicas. Actúan sobre el cerebro penetrando el sistema de comunicación del cerebro e interfiriendo con la manera que las células nerviosas normalmente envían, reciben y procesan la información. Algunas drogas, como la marihuana y la heroína, pueden activar a las neuronas porque su estructura química imita aquella de un neurotransmisor natural. Esta similitud en la estructura "engaña" a los receptores y permite que las drogas se adhieran y activen las células nerviosas de la mima manera que los neurotransmisores naturales y hacen que se transmitan mensajes anormales a través de la red.
Otras drogas, como la anfetamina o cocaína, pueden hacer que las células nerviosas liberen cantidades inusualmente grandes de neurotransmisores naturales o pueden prevenir el reciclaje normal de estas sustancias químicas cerebrales, haciendo que la señal se vea muy amplificad, lo que eventualmente trastorna los canales de comunicación. La diferencia se puede describir como la diferencia entre alguien que te susurra algo en el oído y alguien que grita en un micrófono.
Con frecuencia las consecuencias orgánicas de la drogadicción son enfermedades pulmonares, y cardiovasculares, apoplejía o ataques cerebrovasculares, diferentes tipos de cáncer y trastornos mentales. Las imagenes neurológicas, las radiografias del tórax y los análisis de sangre muestran los efectos dañinos del abuso de drogas en todo el cuerpo. Por ejemplo, las pruebas muestran que el humo del tabaco causa cáncer de la boca, garganta, laringe, sangre, pulmones, estómago,páncreas, riñones, vejiga, y cervix. Además algunas drogas de abuso, como los inhalantes,son tóxicas a las células nerviosas y pueden dañar o destruir muchas de las neuronas cerebrales o del sistema nervioso periférico.
Es frecuente también la coexistencia del abuso de drogas y los trastornos mentales. En algunos casos, las enfermedades mentales pueden preceder a la adicción, en otros casos, el abuso de drogas puede disparar o exacerbar los trastornos mentales, particularmente en personas con vulnerabilidades específicas.(NIDA)
Diferentes informes confirman que en general, las personas comienzan a consumir drogas por diferentes razones, aunque cuatros son las principales.
1º- Para sentirse bien.Uso lúdico.
2º- Para sentirse mejor.Algunas personas que sufren de ansiedad o fobia social o trastornos relacionados con la depresión y el estrés, comienzan a abusar de las drogas en un intento de disminuir los sentimientos de angustia.
3º- Para rendir mejor. Tanto en el trabajo como en el plano deportivo.
4º- Por curiosidad o "porque los demás lo hacen".
Desde la experiencia y el conocimiento acumulado entendemos las adicciones como un intento de solución inadecuado.
Los problemas de fondo que emergen durante el tratamiento suelen estar ligados a la dificultad de transición entre la edad infantil y la edad adulta, es decir, los conflictos que aparecen en la adolescencia.
Recientes trabajos científicos demuestran que el cerebro continúa desarrollándose hasta la edad adulta y sufre cambios drásticos durante la adolescencia.Y una de las áreas del cerebro que continúa madurando a lo largo de la adolescencia es la corteza prefrontal, la parte del cerebro que nos permite evaluar las situaciones, tomar decisiones juiciosas y mantener emociones y deseos bajo control.El hecho de que esta parte crítica del cerebro adolescente aún es una obra sin completar aumenta el riesgo de tomar malas decisiones ( como probar drogas o continuar abusando).Fuente:NIDA
Para calmar los trastornos o síntomas (escasa resistencia a la frustración y al dolor, tendencia a eludir los problemas, afectividad negativa, desconexión) generados por dichos conflictos (angustia, escasez de recursos de afrontamiento, rebeldía, baja autoestima), la persona adicta elige una solución inadecuada: la droga, que actúa como anestésico y a la que otorga un poder “mágico” con capacidad resolutiva de los conflictos.
El ensayo de solución se convierte en problema pues a lo anterior se añade el tener que conseguir diariamente la dosis, con la carga de estrés que eso conlleva, además de los conflictos colaterales que acarrea (delincuencia, prostitución, enfermedad, marginalidad).
Detrás de un síntoma común (la adicción) aparecen diversos desequilibrios, bloqueos (condicionamientos) y alteraciones a nivel biológico, psicológico, social y espiritual que son propios de cada paciente.
“Un drogodependiente es un enfermo integral, con todas las características de los enfermos integrales: alteración de sus capacidades físicas, psíquicas, sociales y, en la mayor parte de los casos, las drogas son su medicina” ( VALVERDE, A. 1988 ).
El concepto holista de salud, enfermedad y curación emana de la perfecta unidad de toda la vida y de la absoluta singularidad de todos los sistemas existentes en ella.
Concebimos el hombre como un ser en el que existen diversas esferas o dominios de la realidad (biológica, psicológica, social y espiritual) que se ínter penetran y lo hacen aparecer como una entidad integral, holística.
Nuestro trabajo con adictos consiste en diagnosticar los desequilibrios, propios de cada paciente, existentes en esos dominios, aplicando con flexibilidad en cada momento y en cada contexto el método más apropiado para esa situación concreta.
El enfrentamiento del adicto con esos desequilibrios, con sus dificultades y problemas, le permitirá crecer y desarrollarse en todos los niveles, convirtiéndose en una persona adulta, armónicamente integrada.
Tradicionalmente en el modelo médico se entiende el proceso de la curación como algo que corresponde al terapeuta, es a través de su saber y de sus técnicas como se produce la curación, atribuyéndose poco valor a la actitud del paciente.
Para nosotros, el paciente es el protagonista principal de todo el tratamiento. Lo que nos interesa es el paciente como persona inmersa en un contexto, en el interior del cual el síntoma que presenta tiene una dimensión organizante y necesaria para el sistema y para el propio individuo.
Lo que mueve a un paciente a buscar tratamiento es su necesidad de cambio y es esta necesidad la que pone en marcha todo el sistema terapéutico, por lo que nada puede ocurrir sin la voluntad del paciente.
El terapeuta ayuda al paciente a que se ayude a sí mismo. El primer y principal objetivo del terapeuta es estimular en el paciente su voluntad de sanar y de vivir, apoyándolo en sus aspectos positivos, en el uso de su propia energía, armonía y capacidad evolutiva.
Como profesionales nuestra actitud es de servicio. Esta actitud será posible siempre que contemos con dos elementos presentes en toda relación terapéutica: vocación y conocimientos.
Vocación del profesional hacia la tarea que desempeña y hacia las personas con las que trata, entendiendo y sintiendo esta vocación como algo palpable cuando está presente.
El profesional debe tener además los conocimientos y la formación apropiados en las técnicas que utiliza, al tiempo que un conocimiento claro de su propio potencial como persona.
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